SOLO COMO EJEMPLO, EN MULTIPLES VECES SE MENCIONA EN LA BIBLIA EL "TEMOR A DIOS".
"En el temor de Jehová hay fuerte confianza, y para sus hijos llegará a haber un refugio" (Proverbios 14:26).
EN PRIMER LUGAR DEBEMOS DISTINGUIR LO SIGUIENTE; SENTIMOS UN TEMOR SANO O UNO MALSANO, POR PONER UN EJEMPLO DEL TEMOR SANO ES CUANDO ESTAMOS SERCA DE UN PRESIPICIO, SENTIMOS TEMOR PERO ESTA CLASE DE TEMOR NO ES MALO QUE NOS PROTEJE DE HACERNOS DAÑO. UN TEMOR MALSANO SERIA EL OBEDECER POR MERO MIEDO A UN CASTIGO. EL TEMOR PUEDE SER PROVECHOSO COMO PERJUDICIAL.
Dice la Illustrated Medical and Health Encyclopedia: “En toda forma de vida nada hay tan destructivo de la felicidad y la longevidad como el temor.” Por otra parte, un temor saludable, puede salvar la vida, restringiendo a una persona de acciones peligrosas y temerarias.SEGUNDO EN OTRAS OPORTUNIDADES HABLAMOS QUE LA FE SIEMPRE ES RESPALDADA POR CONOCIMIENTO FIRME, LA FE CIEGA SE LE LLAMA FANATISMO (TAL COMO UN FANATICO DE FUTBOL CREE CIEGAMENTE QUE SU EQUIPO GANARA SIMPLEMENTE PORQUE LE GUSTA). NO SOLO CONCISTE EN CREER SINI EN TENER
RAZONES PARA ACERLO
"Fe es la expectativa segura de las cosas que se esperan, la demostración evidente de realidades aunque no se contemplen" (Hebreos 11:1.)
"Por eso nosotros también, desde el día en que [lo] oímos, no hemos cesado de orar por ustedes y de pedir que se les llene del conocimiento exacto de su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual," (Colosenses 1:9.)
AUNQUE SE HABLE EN TERMINOS RELIGIOSOS ES APLICABLE EN OTRAS COSAS.
ENCONTRE ESTA PREGUNTA INTERESANTE EN UNA REVISTA, ESPERO QUE ACLARE SUS DUDAS.
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1º de Juan 4:18 nos dice: “No hay temor en el amor, sino que el amor perfecto echa fuera el temor”. Pero Pedro escribió: “Tengan amor a toda la asociación de hermanos, estén en temor de Dios”. (1 Pedro 2:17.) ¿Cómo podemos armonizar estos dos versículos?Tanto Pedro como Juan eran apóstoles a quienes Jesucristo mismo enseñó personalmente. Por lo tanto, podemos estar seguros de que no hay contradicción en sus palabras. En lo que respecta a los dos versículos supracitados, la clave está en que los dos apóstoles hablaban de diferentes clases de temor.
Veamos primero el consejo de Pedro. El contexto indica que Pedro estaba dando consejo inspirado a sus compañeros cristianos sobre la actitud que deberían tener con respecto a las personas que ocupan puestos de autoridad. En otras palabras: hablaba de cómo debe considerarse la sujeción en ciertos ámbitos. Por ello, aconsejó a los cristianos que se sujetaran a los hombres que ostentaban cargos de autoridad en los gobiernos humanos, como los reyes y los gobernadores. (1 Pedro 2:13, 14.) Más adelante, Pedro escribe: “Honren a hombres de toda clase, tengan amor a toda la asociación de hermanos, estén en temor de Dios, den honra al rey”. (1 Pedro 2:17.)
En vista del contexto, está claro que cuando Pedro escribió que los cristianos debían estar “en temor de Dios”, quiso decir que debían tener un respeto profundo y reverencial a Dios, un temor de desagradar a la autoridad suprema. (Compárese con Hebreos 11:7.)
¿Qué puede decirse de las palabras del apóstol Juan? Unos versículos antes, en el mismo capítulo 4, el apóstol habla de la necesidad de poner a prueba “las expresiones inspiradas”, como las que proceden de los falsos profetas. Esas expresiones de ningún modo se originan de Jehová Dios; proceden del mundo inicuo o reflejan su espíritu.
Ahora bien, los cristianos ungidos “se originan de Dios”. (1 Juan 4:1-6.) Por ello, Juan los exhortó del siguiente modo: “Amados, continuemos amándonos unos a otros, porque el amor es de Dios”. Dios tomó la iniciativa en la manifestación del amor, pues “envió a su Hijo como sacrificio propiciatorio por nuestros pecados”. (1 Juan 4:7-10.) ¿Cuál debería ser nuestra respuesta?
Sin duda, deberíamos permanecer en unión con nuestro Dios de amor. No debería darnos miedo ni deberíamos temblar ante la perspectiva de acercarnos a él en oración. Un poco antes, Juan aconsejó: “Si nuestro corazón no nos condena, tenemos franqueza de expresión para con Dios; y cualquier cosa que le pedimos la recibimos de él, porque estamos observando sus mandamientos”. (1 Juan 3:21, 22.) En efecto, una buena conciencia nos da la libertad de acercarnos a Dios sin que el temor nos paralice o nos cohíba. Amamos a Jehová y nos sentimos libres de dirigirnos o acercarnos a él en oración. A este respecto, “no hay temor en el amor”.
Combinemos ahora las dos ideas. El cristiano debe tener siempre un temor reverencial a Jehová, que emana de un profundo respeto a su posición, poder y justicia. Pero también amamos a Dios como nuestro Padre y nos sentimos cerca de él y con libertad de hablarle. No nos cohíbe ningún pavor y confiamos en que podemos acercarnos a él, como un niño se siente libre de acercarse a su padre que lo ama. (Santiago 4:8.)