¿El Bar “esta” en el infierno?
(Me sentí una vez, morí, viví y volví a morir)
Comienzo a escribir el siguiente relato con varios sentimientos mezclados, no me refiero frente al texto sino en mi propia persona, no se si será el mejor día para escribir o pensar, en lo que sucede dentro de un Bar, por lo cual puede que mis palabras puedan sonar un poco fuertes o incluso melancólicas en ocasiones aunque no creo que me aleje mucho en el sentido que tengo que darle a este escrito, con relación aquella noche de Bar y juerga, preguntas nacen frente a lo que podré plasmar en estas hojas, como ¿que conduce al hombre a estar, en constante abertura al alcohol y que este a su vez nos permita abrirnos con tal desfachatez al otro? ¿Cuál es la necesidad de encontrar ese lugar sagrado, para sentirse uno pleno? ¿La vida cotidiana será la muerte del hombre y la sumisión de su verdadero pa’ mi? ¿Pero como despegarse o desunirse de esta realidad, dura, rígida y científica, será por medio de la magia del pa’ mi y su lugar sagrado? Preguntas que tiene respuestas pero que tratare de aclarar por medio de una experiencia propia y todos los símbolos, diálogos y sensaciones que puede experimentar y vivir en aquel lugar.
Un día viernes cualquiera, ya que como todos sabemos existen muchos viernes en el tiempo y espacio que todos conocemos como realidad rígida y dura, que no aferramos a creer ya que hemos crecido entorno a esta, es posible a cotar en este ámbito el ver para creer, el estar inmerso en esta realidad nos ha trasladado a una necesidad de ver las cosas para poder creerlas verdaderas, la propia verdad se ha redimido a pensar si ella es verdad. Necesitamos ver un calendario para ver que hoy es viernes o que fechas es el día en que despierto, ya que si por alguna razón nos atreviéramos a andar en los cielos y pensar que el viernes esta antes que el martes, simple mente estaría loco o como diría cual quiera “este tipo esta atornillando al revés, o le falta un tornillo” si analizo estas frases estamos comparando al hombre a una maquina, que simplemente debe seguir patrones y ordenar todo lo que percibe de la realidad tal cual como se le presenta, pero, como pensar así, tal vez simplemente deberíamos creer en la magia latinoamericana y desde este punto ver lo que en verdad deseamos, seria tan difícil tomar esta forma de percibir la realidad. Tal vez Kusch diría que no, la realidad es modificable dentro de esta forma, y todo este esquematismo y solides de la realidad anterior va a ser un simple pasado. Por lo cual pa’ mi el viernes se trasforma mágicamente, en aquel día tan esperado y deseado, es el fin de la rutina universitaria y comienzo de aquel ritual que se ha vuelto tan sagrado pa’ mi, el levantarse un viernes es vivir las horas del día en expectación de lo que sucederá cuando el sol, se percate de mis intenciones y le permita a la bella luna aparecer, así casi se comienza a despertar mi “sed” y mis ambiciones para el día viernes. Quizás en algún momento surja entre jóvenes universitarios, computadores, filósofos y teología, un grito desesperante que demuestre de manera tan cruda, una sed gigante y que con su significancia propia despierte en mí aquellas ganas de desaparecer de esta realidad y reencontrarme en el lugar sagrado.
Se dice que siempre hay donde acudir, siempre hay donde buscar un compañero, un socio o un hermano de juerga y bares. No tengo por que negar que quiero correr a ese lugar, al cual cada uno le tiene su propio nombre y su propio significado, para unos es lugar de adoración, para otros un punto de conquista, otros lo ven como pura diversión y lo mas alejados y críticos los llaman lugares de perdición o de mala muerte, a esos ultimo sería posible preguntarles ¿ustedes amigos de la realidad rígida, encontraron en estos lugares, la muerte o simplemente ven en los hombre de estos lugares la muerte reflejada? El dormir sobre una mesa sucia por el alcohol, el caer al piso de golpe y porrazo, porque uno no se puede mantener en pie, simboliza muerte, tan mala visión tienen que manifiestan en estos actos sagrados presencia de la muerte o simplemente utilizan esta palabra, para esconder su vergüenza y su repudio a los hombres del Bar. Pareciera que el vivir en ese mundo, solo fuera una realidad que nadie pueda entender y comprender, mas que solo el que esta dentro de ese mundo, la muerte no se trasforma en muerte, sino que es vida, muere la realidad del mundo diario, para pasar a una nueva vida, a un estar nuevo donde las cosas se vuelven sagradas y especiales para cada uno, esa es mi postura, pero como hacer cambiar la mente rígida de los hombres de la sociedad, pero que más hacer frente a su pensamiento.
Ahora vuelvo a tomar mi experiencia personal, nacen los planes vierneros, ya hay varios se a planificado juntarse en el bar del barrio ingles, o también podría decirle de manera directa el Kasi-bar, no es incompleto, no es que sucedan las cosas a medias, ni que sea la mitad de importante que sus competencias, solo posee este tan llamativo nombre, que por otro lado me ha hecho vivir variados y diferentes momentos, que por sobre todo fueron muy enteros y no kasi enteros, por lo mismo muy recordados y a la vez sagrados, no se si son apropiados para repetir, pero si para rememorar. Pero, donde andaré, será un día de esos viernes muy especiales. Los planes siguen fijados, los nombre mencionados y las horas calculadas, pareciera una cuenta regresiva de una bomba que espera por explotar, parecemos murciélagos que ansían la noche para saciar su sed del día.
Llega la noche, y parto de mi casa al bar, creí pensar en algún momento que alguien se iría conmigo, pero al parecer como ya lo he hecho durante algún tiempo y no solo me refiero a caminar por calles sino en mi vida, tendré que caminar y andar solo. Esperando que todos se encuentren allá. Manos en los bolsillos, pantalones gastados, poleron, zapatillas rotas y un pañuelo que pareciera gritar revolución, pero que el que lo porta, ni siquiera había pensado eso cuando lo compro.
Camino por las calles de siempre, por el camino de siempre, si pienso un poco podría llegar al bar con los ojos cerrados, pero pienso un poco mas y una brisa de miedo toma mi cuerpos, ¿Qué pasa si rompo este trayecto, de todos los viernes y no pueda saber cómo llegar a mi destino? será miedo solo a perderme en la realidad o perderme yo mismo, salirme de mi mismo y no encontrar más que adecuarme a la realidad y apagar la magia. ¿Cómo mover un pie para estar en la vereda del frente, pero que no es la de todos los viernes? El trayecto es largo, no es complicado, ni tampoco difícil, solo largo. Camino cabizbajo, un poco penoso y cansado. Pero finalmente logro llegar al Kasi bar, lo primero que me espera es una empinada escalera que no tiene escalones, aquí si se podría hacer la relación con el nombre del bar, ya que son unos casi escalones, por su poco espacio, pero eso es lo de menos, sigo subiendo y encuentro el primer dialogo de la noche un poco fortuito y veloz, pero dialogo a la vez por las gestos que se dieron, un tipo en el final de la escalera y detrás de una barra dice “Por que tan derrotado, si somos campeones”, ¿derrotado me pregunto yo? será por mi manera curva de subir las escaleras, o habrá visto algo en mi que le llamo mas la atención que solo mis caminar, derrotado tan mal se presenta uno en estos lugares, que en ese momento la muerte que hablan se hacía más cercana a mí. Vuelvo a preguntarme ¿derrotado? A que, a la vida, al día que me toco vivir, a que se refiere con derrotado, vio que mi vida se acabaría al momento que toque el primer escalón de la escalera, será que no tengo vuelta atrás si entro en aquel lugar.
Las escaleras quedan atrás, y paso a la plenitud del bar, busco las personas que me esperaban y los encuentro a primera vista, no hay muchas personas son solo ellos, hay tres mujeres, una tan distinta a la otra a simple vista, pero por lo que se “están” tan conectadas, hay también tres hombres, todos rostros conocidos para mí, pero como definirlos, difícil tarea, tal vez la noche y el alcohol nos mostrara como son, pero por ahora solo diremos que son buenos amigos.
Un nuevo paso se emprende en la noche del bar, las cervezas llegan para ellos, y lo tragos preparados se colocan frente a ellas, vasos llenos, mentes ansiosas, solo queda ahora conversar, discutir o como algunos lo hacen llorar. Las palabras fluyen por todos lados, los chistes llaman la atención y uno que otro payaso pinta un cuadro de risas sobre las mesas de sus amigos, pena no se siente y menos muerte, yo solo veo vida y alegría tornada con un dorado color cerveza. Juegos de ojos andan a la orden de la noche, miradas mágicas y lujuriosas cruzan uno de los hombres con una de las chicas, solo miradas que danzan en un compás de amor y lejanía ya que el leguaje verbal no se presentara hasta algunas horas más.
Pasa el tiempo mágicamente y pasan también un vaso tras otro, tomo atención a mi grupo, ya no somos solo los que estábamos desde un comienzo, ahora hay más personas que no me son extrañas, sino que muy conocidas. Pero de repente en plena noche uno de mis amigos y creo que el más cercano y parecido a mí, se acerca con cara de conversar, pero no de cualquier tema sino de algo muy especial, creo saber que es, que otro sentimiento nos transforma la cara de alegría a pena dentro de un bar, sino es solo el amor, pero no ese amor feliz sino que es ese amor perdido o simplemente no correspondido y sufrido.
continua en otra publicacion, ya q es muy extenso.