A este llamado acudieron, cientos de sombras, sus vestimentas parecían pegadas a sus cuerpos solo era posible distinguir sus ojos, algunos eran rojos y otro blancos, no emitían ningún tipo lenguaje frente las ordenes del Señor, solo escuchaban con atención.
Estaban armados con grandes espadas y pequeñas dagas, que rodeaban su cintura.
-traed al que a nacido, durante la oscuridad, traédmelo y ponerlo a mis pies. Ir rápido.
Y matad a todo el que se oponga.
En un pequeño y diminuto instante, aquellos cientos de sombras que llenaban el gran salón, habían desaparecido, no emitieron ningún sonido en su salida. Las sombras se movían a una tremenda velocidad por las calles, techos, callejones y edificios. Nada queda sin ser revisado.
Los hombres al ver la venida de los guardias oscuros, se refugiaron en sus hogares. Sabían que no era común que ellos vinieran a la ciudad, ¿se habían enterado del nacimiento del niño? La histeria tomo el corazón de todos, no sabían que hacer frente a esta situación, la esperanza de libertad se veía amenazada por las fuerzas oscuras de la opresión de Baroc.
El niño aun tibio, entre esa sabanas, no comprendía todo lo que sucedía en su entorno, solo conocía esas manos fuertes que lo sostenía. Pero de pronto un gran ruido rompe su silencio.
-corran, escóndanse, huyan, laméntense, rueguen o lloren. Decía un viejo hombre que entraba en nuestro hogar.
-los guardianes oscuros, buscan al niño, buscan darle muerte. Corran, escóndanse, huyan…
Fue lo último que escuche, luego sentía una respiración agitada y un viento que tocaba mi cara, en ocasión pequeñas gotas llegaban a mi piel. No comprendía esa agitación, no comprendía ese temor. ¿Quién es ese niño que a nacido, para morir? ¿Por qué vino, si ya se tiene que marchar?
Sigo escuchando esa agitación, pero se combinan con gritos y lamentos. Sigo escuchando esa agitación, pero un tropiezo la corta de raíz. El hombre de las manos fuertes grita.
-Ho, Dios. Ho Dios. Tú por que matas.
Ante sus ojos yace, un cuerpo casi sin vida. Un río de sangre brota de sus heridas, su mirada se dirige a los ojos del hombre agitado. Una pequeña luz de vida se va extinguiendo con cada gota que corre y cada respiro que da. Esta imagen se repite en todos los lugares, muerte y más muerte. El niño se pregunta sin entender:
-¿Por que mueren? ¿Por quien pelean?
Ya a lo lejos se escucha su repuesta. - el niño de luz, nos salvara y nos conducirá a la libertad.
Pero ese grito se ve ahogado por el filo de una daga, un cuerpo escuro que se alimenta de su sufrimiento. Los ojos de ese guardián oscuro no se borraran jamás.
De nuevo en pie, comienza la carrera, esa agitación perdida durante unos minutos se coloca una y otra vez en mí. El hombre que es mi padre, corre sin descanso ni rumbo, corre buscando una salida, no de la ciudad, si no que del destino que nos toco vivir. Llega a un callejón oscuro, no encuentra salida y se lamenta por todo lo que sucede.
-No hay adonde ir, ni donde esconderse. La esperanza ya no es esperanza, ha perdido todo su sentido. Por que seguir corriendo, por que escapar de un destino que ya fue escrito. Huir de esto es imposible, tiene al “ser” tiempo de su lado y al “ser” espacio. De que vale buscar vida si estamos destinados a morir. Mas vale entregarse a este destino cruel.
En ese instante la oscuridad que nos rodea, se ve aclarada. Por una vieja voz, el niño recuerda haberla escuche alguna vez, pero como puede ser, si hace unas horas e nacido. Como puede que una voz nueva, me recuerde sentimientos que no conozco. Estaba vivo en otro momento y conocí esa voz y Mori para reconocerla en este mundo, en el cual me dice que estoy vivo. ¿Pero que dice esa voz?
-venid, venid. Yo los ayudare, entrad aquí.
Siento frío. Siento frío. Mi padre habla con alguien, es con esa voz. Que alguna vez escuche, pero no recuerdo conocer.
-Soy el Anciano Gregorian, querido hijo. Tu debes ser Yespue y el tu hijo Kaliel, el niño de luz.
- Si. Somos nosotros. Pero como sabes tu eso. (Un sentimiento de temor recurre el cuerpo de mi padre)
-Escuchad y no me tengáis miedo, mirad solo soy un simple viejo que os quiere ayudar. (Dice el viejo con voz tibia y amable).
-Está bien te escucho. Pero apresurémoslos por que los guardias oscuros pueden encontrarnos (reclama mi padre, temeroso).
-tranquilo hijo, este lugar es seguro. Esta alejado de todo, aquí tiempo y espacio no tiene poder. Solo yo puedo decidir si ir o venir. Bien ahora escucha con atención, lo que te tengo que decir…
En ese instante el silencio lleno el lugar y como si fuera un ser, tapo mis oídos. Sentía que algo importante hablaban, pero el silencio seguía haciendo presión.
- eso es lo que predijo el oráculo antes de los tiempos y espacio. Su destino ya estaba escrito. El es nuestro único señor. (Son las palabras de aquella voz)
continuara...